La pandemia producida por el virus SARS-COV 19 ha tenido una gran alteración en nuestros hábitos de vida y un gran impacto en el funcionamiento cotidiano de las personas. Puntualmente la necesidad de distanciamiento social ha impactado en una necesidad humana fundamental, la necesidad de socializar. Y también en las diferentes áreas de la vida de las personas ha llevado a la situación de un stress crónico que produce:

– Sentimientos de ansiedad, irritabilidad, labilidad (falta de estabilidad), frustración, entre otros.
– Cambios en los hábitos de vida con impacto en actividades fundamentales como el sueño y el apetito.
– Dificultad en la capacidad para el desempeño de las funciones cognitivas como atención y capacidad de trabajo intelectual.
– Aparición de malestares físicos diversos, como dolores crónicos, malestar gastrointestinal, dolores de cabeza.
– Agravamiento de problemas mentales preexistentes como depresión o problemas de ansiedad

Algunos puntos que considero de especial relevancia son por una parte el aumento observado en la clínica de la solicitud o necesidad de consumo de sedantes y analgésicos, lo que induce a pensar que hay un agravamiento de un problema previo a la pandemia que se observaba en nuestro medio: la automedicación. Es común que personas allegadas soliciten prescripciones de recetas, hipnóticos, sedantes y analgésicos, algo que pone en riesgo a las personas ya que estas prescripciones ocurren por fuera  de un entorno clínico protegido y un objetivo terapéutico.  Este tema en particular es algo que considero preocupante y que es probable que se pueda visibilizar mas adelante cuando bajemos de prestar atención a la emergencia sanitaria.

Por otra parte, ha quedado ampliamente documentado en estudios de la materia; el agravamiento de consumo de alcohol, visto tanto como aumento de ventas de bebidas alcohólicas como aumento de consumo referido en encuestas y estudios por parte del publico general. A este problema se le agrava un segundo factor observado en el sistema de salud, la posibilidad de pedir ayuda y acceder a una consulta esta limitado por la situación actual de tensión a la que se encuentra sometida el sistema de salud.

Considero fuera del foco del presente texto, la situación que vive actualmente el sistema publico que viene en una progresiva reducción de camas para internación en las instituciones especializadas al servicio de la comunidad con un tímido aumento de camas destinadas para el campo de la salud mental en los hospitales generales, la pandemia y la situación de emergencia sanitaria termino dando el tiro de gracia para la población mas vulnerable y castigada que sigue teniendo la misma incidencia de trastornos mentales sin acusar recibo de el entorno legal que limita las internaciones y quita camas a su disposición. Nadie pide permiso para enfermarse.

Lo anterior determina una situación de gran impacto para todo el ámbito de la salud mental, afectando a todos los segmentos que conforman el entramado social.

La ineludible realidad a la que estamos sometidos frente a la pandemia actual nos obliga de una u otra manera a tener que encontrarnos enfrentados con estresores qué hasta no hace mucho hubieran sido impensables. Las experiencias traumáticas a las que son expuestas las diferentes personas varían según cada uno desde padecer personalmente la infección con el riesgo de vida que supone y el respectivo pasaje por una unidad de internación eventualmente, por otra parte ser testigo de la infección de un familiar directo, la noticia de fallecimientos de personas cercanas, el impacto de las restricciones sanitarias de forma prolongada con el estrés socioeconómico que acompaña. Lo anterior lleva en mayor o menor medida a la presentación de síntomas de la esfera ansiosa sentimientos de desesperanza frente a la imposibilidad de escapar en los casos extremos crisis de pánico desesperación una experiencia común vivida por las personas es la sensación de parálisis o excesiva vigilancia que impacta en la capacidad de poder descansar y conciliar el sueño adecuadamente.

¿Cuáles son los síntomas?

Un reciente artículo publicado en la revista Psyvhiatry “impacto od COVID 19 pandemia no mental health” (J. Heitzman) menciona una serie de síntomas presentados por los pacientes en este contexto.

1. Síntomas obsesivos qué consisten en pensamientos recurrentes o memorias personales, que llevan a la persona encontrarse en una persistente sensación de sufrimiento. Por ejemplo el miedo a contagiar algún miembro de la familia qué puede ser adulto mayor factor de riesgo. (Lo anterior alimentando por la información de los medios)
2. Síntomas en la esfera afectiva qué consisten en tristeza dificultad para experimentar placer satisfacción inhabilidad para expresar pensamientos positivos. Y la prolongación en el tiempo de lo anterior puedes llevar a la presentación de un cuadro depresivo que requiera abordaje profesional. muchas veces los síntomas depresivos pueden impactar en los hábitos como la alimentación y producir aumento o pérdida de peso algo que es constatable por el entorno de la persona.
3. Síntomas de tipo disociativo caracterizado por sentimientos de irrealidad ‘esto no me puede estar pasando” . Con una dificultad desde el punto de vista de la persona para poder entender comprender y aceptar las circunstancias que se encuentra viviendo.
4. Síntomas de hiperactividad que parecen ser los síntomas más referidos en la población de los trabajadores de salud, estos son víctimas directas e indirectas de la pandemia. Pueden manifestarse como trastornos en la capacidad para quedarse dormir descansar aumento de la actividad en la noche dificultad para levantarse con energía al día siguiente irritabilidad y cambios en el ánimo dificultad para la concentración entre otros.

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