La importancia de controlar la alimentación emocional.

La situación actual de la cuarentena prolongada ha llevado a que de una manera progresiva, se haya tenido que modificar hábitos generales, como la hora a la que ir a dormir, el cambiar el manejo de los horarios con los chicos,  trabajar en el mismo lugar donde se come y se duerme. Todo este cambio que ocurre a nivel de los hábitos también impacta en la alimentación y en la forma que la que las personas se relacionan con la comida.

La alimentación está íntimamente relacionada a como nos sentimos. Es muy común que en el consultorio, al preguntar a las personas cómo se sienten, asocian “ansiedad” al termino “picoteo“;  es decir, que miden la forma en la que se encuentran en base a como están comiendo.

Hay un sinnúmero de factores que afecta la alimentación en los tiempos de cuarentena, como por ejemplo, la restricción a salir a comprar, las dificultades económicas, la necesidad a veces de sentirnos gratificados con “algo dulce”, el cambio de horarios con los hijos y el trabajo de la familia. Todo lleva a que sea más difícil atender nuestra propia alimentación. También, la disminución de la actividad física es importante por lo poder salir de la casa como antes. Todos estos factores llevan a un gran desorden que impacta en la alimentación.

Según un reciente estudio del CONICET sobre los efectos de la cuarentena en los hábitos de alimentación, el 55% de las personas que fueron encuestadas refieren consumir alimentos por stress y ansiedad mientras que las personas que deben seguir una dieta especial (hipertensión, obesidad) tienen mayor descontrol de consumo de alimentos no permitidos.

Desde el punto de vista del cerebro, poder ordenarse, alimentarse y alimentar a la familia de una manera consciente y saludable requiere un gran esfuerzo y una gran voluntad. El problema es que en estos momentos de incertidumbre, la alimentación a veces pasa a un segundo o tercer plano de prioridad.

Desde el punto de vista del sistema inmunológico, la incorporación adecuada de nutrientes y vitaminas favorece un adecuado funcionamiento de este sistema, cabe considerar que el cambio de hábitos de alimentación generado por la cuarentena también impacta en la capacidad que se tiene para hacer frente a todo tipo de infecciones.

En lo concreto, ¿en qué se traduce todo lo anterior?

Para algunas personas esto supone un descontrol en el peso, algo que ya se sabe que es muy grave al poner en riesgo la salud aumentando el riesgo de padecer enfermedades de tipo cardiovascular, diabetes, hipercolesterolemia. Para otras personas, la mala alimentación es lo contrario, no proveer al cuerpo y al cerebro de los nutrientes necesarios para poder realizar adecuadamente sus funciones.

Una queja muy común es la falta de ánimo o la falta de energía, algo que en la clínica se denomina ‘astenia’, que luego de ser evaluada y descartados cuadros de base, se termina concluyendo que los pacientes no tienen una alimentación adecuada. No hay misterios, saber alimentarse es la clave para sentirse sano y con energía.

Por otra parte, toda esta situación anterior también impacta en los hijos, ellos también están en una situación de excepcionalidad, la falta de poder estar en contacto con sus pares, de poder jugar o realizar deportes, de no asistir a la escuela les genera también un desorden en su rutina. Muchas veces piden alimentos que los gratifiquen: algunos ricos en grasas saturadas o azucares que también los ponen en riesgo.

Asimismo, se da con ellos una situación en la cual se afecta el ritmo normal de su alimentación. También se encuentran con riesgo de aumento de peso, o también diabetes. Y algo más, el desarrollo de hábitos que no son saludables y que les va a costar mucho romper después de la cuarentena.

En este sentido, y como adultos, tenemos que cuidar y proveerles de una alimentación adecuada para lo que es imprescindible mostrarse uno mismo con integridad. Recordemos que el adulto enseña más por lo que hace que por lo que dice.

En resumen, comer sano es la base para sentirse bien, y es que el manejo de las emociones será un camino para poder seguir una dieta saludable.

Consejos  saludables en lo relativo con los hábitos de alimentación:

1- Evitar comer fuera de horarios (mantener un orden).

2- Aumentar consumo de vegetales y frutas así como también de agua.

3- No comer distraído, siendo consciente del acto de la alimentación.

4- Anticiparse a la eventual necesidad de querer satisfacer el apetito con colaciones saludables.

 

Por: Dr. E. Arias Van Lierde. Médico Psiquiatra. Mp: 9286. Director general de Bienestar en Línea

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